jueves, 29 de mayo de 2008

Uno de mis poemas favoritos de Quince


En el náufrago día de mi nave más bella
me encaramé sobre su mastelero
para mirar el mar.

No había mar: no había ni su huella:
no había ni el vacio dese día postrero.
Sólo había mirar.

Miré el mirar del navegar que espero.

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